Vacaciones en Paz

A sus nueve años, Fatma se despierta un 19 de julio a las siete de la mañana en el desierto de los desiertos. Entre las juntas de tela de la jaima y algún que otro agujero se cuela la brisa fresca de la alborada. Canta el gallo. Fatma levanta la pesada manta que la envuelve y se despereza despacio. Fuera, el sol abraza las numerosas jaimas y casas de adobe dejando al descubierto el hogar donde reside la fortaleza; su amanecer único, mágico. El plástico derretido de un par de chanclas sobre la arena indica que los días son duros.
La hammada, en verano, es lo más parecido al infierno, y Fatma no entiende qué tan mal hizo para resistir allí durante su corta vida. Su abuela, Galia, dice que resistir les hace fuertes. Deben aguantar para volver a su tierra, que hace años les fue robada, pero, ¿quién pueden robarte algo que ni siquiera conoces?
Hoy llega el reparto de gas, y en la daira saben que más tarde de las 11 el calor es insoportable, así que Fatma se apresura para dirigirse a L’Idara con su abuela, antes de que la arena se convierta en llamas. Al regresar a la jaima, Fatma se sienta en la alfombra y dibuja cometas y pájaros en un cuaderno. Zahra, su vecina, le ha contado que en España el verano es mucho mejor que el invierno y que todas sus amigas juegan en la calle por las tardes porque no hay arena, y el suelo no quema. «Las casas no son de tela, Fatma, y hay muchos parques, que son unos sitios con árboles y fuentes. No vienen camiones con cubas de agua, porque nunca se acaba y hay unas tiendas muy grandes para comprar todo lo que quieras, pero lo mejor son las piscinas… ¡y el mar!».
Fatma corre a preguntar a su abuela qué es el mar y ésta, con lágrimas en los ojos saca de un antiguo sobre postales del puerto de Dakhla, en el Sáhara Occidental. Las palabras de Galia iluminan el rostro de su nieta: «Galia, ¿yo lo veré? ¿veré el mar?».

“Vacaciones en paz” acerca el mar y la esperanza a cientos de niñas y niños saharauis que viven en el exilio, en los campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia).
Pregunta por el programa de acogida de niños saharauis en tu localidad o, si no sabes a quién acudir, ponte en contacto con nuestra asociación y te indicaremos quien se encarga de la acogida en tu provincia. Anímate, sé parte de sus “vacaciones en paz” y haz posible el sueño de una infancia desprendida de su libertad.

Vídeo realizado por Miguel Rodríguez, participante en el programa de prácticas docentes en el Sáhara, de la Facultad de Educación de Ciudad Real.

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