Experiencias en terreno

En esta sección os hablaremos desde el terreno. Intentaremos acercaros las experiencias que están viviendo las personas que forman nuestra asociación desde distintos países del mundo. Compartiremos aprendizajes y reflexiones ¡espero que las disfrutéis tanto como nosotros/as!

SARA ALES Y PABLO PARRA NOS CUENTAN SOBRE SU EXPERIENCIA EN GUATEMALA.

“Pierde el Norte, busca el Sur”

La mente está donde tú estés abierto a recibir cualquier inspiración, a veces solo nos acordamos de cerrar la mente ante lo que nos inspira, cuando debería de ser al contrario y  siguiendo a lo que te inspira, abrir tu mente.
Estaba decidida a abrir mi mente en uno de los países olvidados para muchos pero recordado por grandes sabios, que perdieron la noción del Norte y se guiaron por el Sur para inspirar y abrir sus corazones, llámalo llamamiento de la naturaleza, del conocimiento a lo desconocido para muchos que piensan, que el Sur, es pobre y no saben que es riqueza espiritual e inspiradora, reconozco que viviendo lejos ese miedo a lo desconocido me hacía perder el Norte de la misma forma, pero estoy aquí y lo único que siento es inspiración hacia la vida.

Me considero afortunada y estoy emocionada de encontrar riqueza y no tiene que ver con papeles coloridos con caras perfiladas, simplemente, soy rica de compañía, sonrisas, aire puro y sonidos naturales que visten paisajes, es algo innovador para mí, pero me ayuda aún más a abrir mi mente hacia lo que algún día será sabiduría, puedo ser ilusa o soñadora, pero es la sensación más maravillosa.

Sí, me siento perdida o alejada de la rutina, que estaba dirigida a la riqueza del poder, contra más preparación y esfuerzo sistemático, más rango de poder en el que te podías posicionar, pero, teniendo esta sensación de bienestar conociendo lo que es vivir al día y ver como a la gente no le falta una sonrisa, me quedo aquí, perdida en el Sur, el Norte…. ya no lo puedo perder porque no lo busco…busco, seguir sintiendo como mi mente se abre hacia lo desconocido y sin miedos y sin prisas, simplemente, vivir al día a día.

El llegar a un país como Guatemala, me ha hecho sentir rabia y hacerme la pregunta de no entender:
¿Pero por qué? Porqué la gente se oprime en conocer nuevas riquezas…

Muchos piensan que es un país horroroso, que hay que tener miedo y no salir de casa, creer que no hay vida aquí, que es todo negro y sucio, que te van a tratar fatal y no vas a poder ser capaz de encontrar ni un bar de buen ambiente y buena música  y te van a atacar 100 clases de bichos diferentes, y creo que es importante ya de una vez, acabar con esos estereotipos y prejuicios que ensucian la gran riqueza y vida acá.
Puedo decir que yo,  no solo he encontrado una vida estable, bares de buen ambiente y música o que por suerte aún no me haya picado ningún bicho, sino que, me he encontrado a mí misma, he abierto mi mente y estoy inspirada para seguir recibiendo esta gran riqueza natural y nada artificial, que he conocido a gente espectacular, he podido compartir grandes experiencias y a la vez, trabajar de lo que me gusta y ojalá en un futuro siga por este camino de aprendizaje constante, lo que es para mí el cooperar y tener la oportunidad de trabajar junto a personas con  ganas de conseguir cosas para que esto cambie y mejore algún día. La verdad que prefiero ganar poco y aprender más, conocer culturas y personas de todo el mundo trabajando en la misma línea por mejorar la calidad de vida de muchas personas, más  que estar envuelta en una vida cronometrando  segundos de infelicidad.

Esta es mi primera sensación como cooperante en terreno…
“Que el desconocimiento a lo desconocido, da lugar a no conocer más aunque te sientas perdido”

Así que abre tu mente, siente para inspirarte  en  nuevas sensaciones, buenas o malas, la mía por suerte, buenísima, GRAN EXPERIENCIA y gran país, GUATEMALA.

Texto de Sara Alés y fotografías de Pablo Parra.

FEMINISMO EN EL SALVADOR (CARMEN)

[Foto: Prudencia Ayala]

Aunque no llevo en este país más que un par de semanas, mucho de lo que he vivido y las situaciones con las que me he encontrado desde que llegué me han motivado a escribir unas líneas acerca de la problemática sexista tan extendida en nuestras queridas sociedades patriarcales. (Aviso: los siguientes ejemplos son autóctonos, pero tengo también historias similares ocurridas en España y alrededores).

En uno de mis primeros días aquí, mientras almorzaba tranquilamente con un par de compañeras cooperantes y un amigo, un señor que se encontraba en la mesa de atrás, igualmente disfrutando de un almuerzo con amigos, se gira y empieza a hablar con la compañera que se sienta a mi lado: le pregunta su nombre y le regala una cerveza a la vez que dirige una disculpa a nuestro amigo (ya sabemos, las mujeres solteras son res publica, pero cuidadín si hay un hombre de por medio no vaya a ser que este ostente su propiedad, mejor curarse en salud). Mi compañera responde amablemente y agradece la cerveza. El señor vuelve a interactuar con ella un par de veces más en lo que dura la comida, a pesar del obvio desinterés de mi compañera en sus “coqueteos”.

He sido, igualmente, testigo directa de las clásicas intromisiones típicamente sexistas que con tanta frecuencia tienen lugar en la calle (si tienes la osadía de caminar sola, así sean las 11 de la mañana): media hora andando por el barrio en que vivo en la capital bastaron para recibir un par de comentarios sobre mis piernas (si llevo shorts es porque fuera hace 35º, señor, no me interesa su opinión) y un sonidito de beso desde un coche que supongo que es como la versión economizadora del lenguaje de un: damn, you sexy bitch!

Pero las actitudes sexistas no se perciben solo de parte de desconocidos, también estando entre amigos (gente formada, viajada, leída) cuando las mujeres se declaran abiertamente feministas o se disponen a argumentar en contra de los tan manidos estereotipos de género, surge la voz de un hombre que no puede bajarse de su pedestal de privilegio y que al oír clamores feministas se siente atacado de manera automática.

No me siento agradecida de haberme encontrado con estas situaciones, pero compartirlo es la mejor manera que tengo de decirle al mundo lo mucho que aún queda por hacer. Sin embargo, sí me siento afortunada de haber tenido el placer de toparme con muestras de cómo las mujeres han sido protagonistas de muchos pasajes de la historia del pueblo salvadoreño y de que se ponga de relieve, aunque sea desde los museos, la lucha que las mujeres del país vienen llevando a cabo, tan a menudo silenciada por una historia que peca de androcéntrica.

Y es igualmente importante, si no más, compartir esas historias y los nombres de aquellas mujeres a las que no les fue concedido el lugar en la historia que merecían: la mítica Prudencia Ayala, la primera mujer en postularse para ser Presidenta en América Latina; lo hizo en 1930, 20 años antes de que a las mujeres salvadoreñas les fuese siquiera reconocido el derecho a voto en igualdad plena; las mujeres que participaron en el levantamiento indígena del 32, como Julia Mojica; Amparo Casamalhuapa, maestra perseguida por sus discursos en contra de la dictadura del General Hernández Martínez; Mélida Anaya Montes, fundadora del gremio educacional ANDES 21, para la consecución de una educación gratuita y de calidad; las mujeres guerrilleras que lucharon en la Guerra Civil (que conformaban más de un tercio del total de combatientes del FMLN), y que en ocasiones vivieron la violencia sexista en sus carnes y por parte de sus propios compañeros; aquellas primeras mujeres que emigraron a los Estados Unidos, pioneras de una tendencia que aún perdura. Todas ellas lucharon por conseguir un mundo mejor y más justo, verdaderas revolucionarias que dieron pie a que hoy haya movimientos de mujeres y feministas por todo el país que llevan sus nombres y recuerdan sus proezas.

Podéis leer esta pequeña revista (link: http://issuu.com/mupi/docs/mujer__la_desnudez_de_mi_lenguaje?e=2041820/4252624 ) realizada al hilo de la exposición que se encuentra en el Museo de la Palabra y la Imagen, en San Salvador, titulada: “Mujer, la desnudez de mi lenguaje” si queréis más información (también incluye fotos).

Os invito a todos a indagar sobre aquellas mujeres que han sido importantes en la historia de los países en que vivís o que visitáis y que mantengáis vivas sus memorias.

Ánimo, guerreras, y que continúe la lucha.

2 Respuestas a “Experiencias en terreno

  1. TETE-BADU Nyinévi

    Muy bien Carmen, que continue la lucha y que disfrutes de las nuevas experiencias y que aprendes mucho para conocer.

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  2. Gracias por compartir este trocito de experiencia!! Anoto el dato de indagar…creo que es muy importante situar y destacar en el mapa de América Latina a sus mujeres!!

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