Reme desde El Salvador

Vivir Intensamente, El Salvador

Intensidad: Grado de fuerza con la que se manifiesta un fenómeno (agente natural, una magnitud física, una cualidad, una expresión, etc.).También referido a los afectos de ánimos, apasionamiento. Según la RAE.

Llegué a El Salvador un 16 de enero de 2015, un país curiosamente desconocido para la mayoría en España, o del cual solo conocemos por las maras (pandillas) y por su gran índice de violencia. El Salvador es actualmente considerado como uno de los países más peligrosos del mundo, con cifras históricas de muertes por asesinatos en 2015, hasta 51 muertes por día se han registrado en los últimos meses, en un pequeño país de Centroamérica que apenas llega a las 6.5 millones de habitantes.

Ilusionada, nerviosa, motivada, como la primera vez que crucé el charco, así cada vez que agarro un avión para emprenderme a vivir una nueva experiencia, una nueva aventura en mi vida, sin miedo pero con fuerzas, para vivirla intensamente.

Así se vive en El Salvador, intensamente.

Sobre las 5 de la mañana, empieza a haber vida en las calles de San Salvador, los carritos de comida ambulantes se preparan para hacer las ricas pupusas (tortillas de maíz o arroz rellenas de frijol con queso) típico desayuno salvadoreño, las calles se llenan de tráfico pesado, ruidos, puestos de frutas, verduras, desayunos…

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5.00: amanece en el Salvador.

Alrededor de las 7 de la mañana, me dirijo a la 30B, es la línea de bus que agarro cada día para llegar a  la oficina de AECID, hasta la forma de estar en el bus es intensa, existen unos códigos que hay que guardar y respetar, si te toca estar de pie (la mayoría de las veces) las personas que están sentadas, se ofrecen para llevar tus cosas (mochilas, bolsos, etc.), sin conocerte de nada, sin haberte visto nunca, pero así, para que te sientas más cómodo, y además no molestes a los demás , ya que vamos a estar muy pegados, espalda con espalda, si te toca ir sentado, debes ser tú quien ofrezca, cargar con las cosas del otro, y ciertamente, esta costumbre, no obligación, termina saliendo solo el hacerlo. Ir en bus en San salvador es toda una aventura, y muy arriesgado, (pero es lo que toca para una becaria), 0.25 centavos de dólar, la mayoría de los pasajeros son locales, no hay extranjeros, ni turistas.

El Salvador es un país medianamente caro, en comparación con los sueldos de allá y por mi experiencia de vivir en Granada, donde pagaba menos por una habitación que en  San Salvador, la moneda oficial es el dólar americano y alquilar un cuarto oscila entre 180 o 200 dólares, sin amueblar, te tienes comprar cama, etc…en un barrio normal, tampoco existe la opción de irte a otros barrios más económicos (entiéndase por el riesgo de peligrosidad) sí muchos más caros.

Cuando llegué apenas conocía nada sobre la historia de este país, un país con una historia tremendamente dura, que todavía arrastra las consecuencias de ello, un país que ha sufrido un fuerte desarraigo de su cultura, fuerte pérdida de identidad. Pero no es la intención de mi artículo contar la historia de El Salvador, aunque la considero importante para entender lo que allí sucede y el porqué del conflicto y de ahí esa intensidad de la que hablo.

Cada salvadoreño tiene una historia detrás, anécdotas llenas de peligro. Ellos viven con miedo, miedo en el bus, miedo en el coche, en los semáforos, miedo a caminar por las calles , miedo en el parque, miedo a salir de sus colonias… cada día dan gracias a dios por llegar a casa, por estar vivos, eso es vivir intensamente. A pesar del miedo, del peligro, de las muertes, son gentes con una gran sonrisa, amables, generosos, respetuosos, con gran corazón, luchadores los cuales cada día se enfrentan a una guerra entre hermanos, entre vecinos, entre compatriotas.

En el Salvador nunca sabes lo que te puede pasar, tus planes pueden cambiar en un momento, desde que vas en el bus y te encuentras un corte en la calle por una manifestación, y ya no puedes llegar al trabajo, un asesinato o hasta un temblor de tierra.Es llamado el país de las hamacas, se puede sentir ese vaivén constantemente, ese vaivén físico de la tierra y también de emociones.

Como me dijo un buen amigo nada más llegar de camino del aeropuerto a la oficina, es el país de las posibilidades, es posible que llueva intensamente, es posible un temblor, es posible una manifestación en la calle, es posible una balacera (tiroteo) es posible la erupción de un volcán, es posible…

Es la primera vez que me enfrento a un trabajo tan de oficina, siempre había trabajado, colaborado más terreno, con pequeñas ONGs, en comunidades indígenas y ha sido verdaderamente muy interesante  a nivel profesional y personal ver como se trabaja desde una OTC de AECID, conocer y descubrir, la labor de ese equipo de profesionales, conocer que el Salvador es uno de los principales países de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) desde la Cooperación Española, aun no siendo uno de los países más pobre de América Latina.

He tenido la suerte de trabajar en un buen equipo de trabajo con una calidad humana y profesional muy admirable, los cuales se han volcado conmigo me han ayudado, apoyado, enseñando, corregido, aconsejado, y más. A nivel profesional me he sentido muy acompañada y enriquecida, cada uno en su área me han aportado muchísimo, pero sobre todo infinitamente agradecida mi tutor y amigo, al cual gracias a él, fue posible esta experiencia, y que de nuevo regrese a EL Paisito.

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Equipo de trabajo de la OTC AECID en El Salvador, junto con la Embajada de España en la visita de S.M. La Reina Dña, Letizia.

A pesar de ser uno de los países más complicados que he estado, El Salvador es un país que engancha, por su fuerza, su energía, su gente. La intensidad con la que allí se vive, donde todo es extremamente intenso, la lluvia, el sol, los volcanes, el mar, el trafico, la gente…

Recuerdo cuando empezó la época de lluvias, este año un poco tarde, yo fui a El Salvador para tres meses, pero no pude evitar quedarme más y ampliar mi estancia por tres meses más, pensaba que ya no vería la época de lluvias, y sí, sí que tuve la oportunidad de verla…La primera vez que vi llover así de fuerte, uf, lluvia como si se acabase el mundo, tormenta eléctrica espectacular, estaba en mi cuarto 8 de la noche, se fue la luz, miraba por la ventana, nunca había visto llover tan fuertemente, y la tormenta eléctrica, iluminaba mi habitación, el cielo se rompía en rayos, en truenos, fue increíble, y así de intenso que llego se fue,de repente, ya no llueve hay calma, al otro día un sol reluciente como casi siempre ,  el sol quema a las 8 de la mañana.

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Atardecer en la Playa el Zonte, El Salvador. Pequeño paraíso para aficionados al surf y otros deportes acuáticos, por la intensidad de sus olas.

Las calles de San Salvador están distribuidas en colonias, manzanas cuadriculadas valladas, cercadas eléctricamente, con vigilantes a cada entrada, los salvadoreños las llaman su colonia, algunas como la que yo vivía tiene un pequeño parque con columpios para los niños y solo ahí suelen salir un rato, en la tarde cuando llegan del trabajo, pero  es raro que los salvadoreños salgan de sus colonias en la noche, si sales siempre en taxi, o coche, y si es a casa de algún amigo, te sueles quedar para no regresar en la noche, existe un miedo colectivo, que aunque para nosotros es difícil de entender, es lógico que vivan con ese miedo debido a la inseguridad y conflicto tan grave con el cual conviven en su país, y cuando casi todos han vivido alguna situación de riesgo o han visto sus vidas en peligro, o la de algún familiar, amigos o conocidos.

Aún así la gente es feliz, bailan, cantan, ríen y viven intensamente, al margen del desconocimiento de su realidad  para el resto de Europa, un país donde la cifras de muertes por homicidios ha sobrepasado los 700 el pasado mes de agosto, lo cual es considerado por la ONU como epidemia, ya que sobrepasa la tasa más de 4 veces, 40 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Pronto regresaré a este pequeño y bonito país de Centroamérica, lleno de volcanes, de árboles de fuego, de intenso calor y lluvia, de gente bonita que lucha cada día para sobrevivir en su país, en su hogar, el que algunos periódicos llaman el infierno en la tierra o el más violento del mundo, yo prefiero llamarlo “El más intenso“.

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Volcanes de Santa Ana, Izalco y Cerro Verde. El Salvador.